Hablar es un lugar de Robin Myers
Editorial: Alacraña
ISBN: ALA07
Cuando me fui a vivir a México hace doce años, elegí las condiciones en que se me fuera a forjar un acento. Y se me forjó. Por supuesto que todavía mantengo en mi voz un alguito, una cosa ahí rarita, que me identifica con otro lugar, otro idioma. Una extranjería ineludible. Esa es la primera capa del palimpsesto que mi acento, que todo acento, llega a ser. Pero el español que hablo —o hablaba, desde hace no tanto— surgió y creció en México, y así se escucha. Llevo años agarrada de su mano. Hoy, en Argentina, al inicio de lo que pinta ser una temporada más o menos larga, me veo obligada a soltar un poco. La melodía se me muta.